viernes, 11 de junio de 2010

VIEJOS TIEMPOS DE MI NIÑEZ





RECORDANDO VIEJOS TIEMPOS DE MI NIÑEZ

 Era muy distinta la vida en la época de mi niñez ya que tengo 67 años. Les contaré algunas anécdotas y cositas que a los jóvenes parecerán extrañas y muy distintas a lo que se vive ahora. Cosas que para algunos resulten divertidas y algunos las podrán ver con cierta compasión.
Se acercaba enero y un mes antes había cumplido seis añitos. Yo estaba feliz porque pronto entraría al colegio y tendría uniforme, maleta como se decía maletín escolar y aprendería muchas cosas. Mi hermana mayor 5 años era mi modelo, la admiraba mucho. Los colegios y escuelas todos tenían dos fornada en la mañana y luego en la tarde. Es decir de 8 a 12 y de 2 a 4 y media o 5.
Se llegó el día tan esperado y caminado tomada de la mano de papà para ir al colegio que quedaba a unas cuadras de la casa “La Presentación”, mi hermana al lado también; llegamos a un edificio grande que yo ya conocía por fuera porque había pasado varias veces por ahì. Después de la despedida de papá me dispuse a entrar con mi hermana; de ahí en adelante se me hace más confuso todo y difícil veía niñas por todos los lados monjas y filas para llevarnos a los diferentes salones de clase.
No recuerdo mucho después que pasó sino cuando salimos al recreo con ciertas instrucciones de que los baños se llamaban número e iban del 1 al o 8 más o menos con varios baños y repartidos en los diferentes pisos. Al terminar el recreo que duraba media hora, me perdí no encontraba la fila, a las niñas a la monja y mucho menos el salón de clases y rompí a llorar muy angustiada, pero apareció mi hermanita que tenía 11 años que era muy juiciosa y que seguramente estaba por ahì cerca y fui conducida a la clase. Pronto nos anunciaron que vendría la Madre Superiora que era Francesa y nos enseñaron a saludarla en francés “Boon Your Mamer”. Me vi en una fila muy larga con las niñas y la Madre que entregaría ella algo pero yo estaba en otro mundo púes comencé a sentir unos deseos inmensos de ir al baño es decir al Número, ya que se me había olvidado ir en recreo y ¿Cómo decir en voz alta o levantar la mano para hablar y contar de mi necesidad, yo tan pequeña, tímida bastante en esa época y ante esa tal Mamer y la religiosa del grupo y niñas todas tan extrañas para mí? ¿Cómo pronunciar esa frase “necesito ir al número?” Era imposible y con el susto que tenía; entonces me hice pipí ahí en plena fila. Fue algo tan traumático, sentí la mirada y desaprobación de todas y solo se que me llevaron al baño perdón al “número” me asearon pero o solucionaron el problema (tal vez tenían algún pantaloncito interior, o la monja se tuvo que resignar a dejarme como Dios me trajo al mundo y encima el uniforme) Solo se que al estar ya en el salón sentí mucha vergüenza y no tengo recuerdo claro de la situación.
Después por ese incidente algunas compañeritas me decían cochina (Es increíble pero los niños suelen ser crueles a veces) Eso sí tuve creo mucho cuidado en delante de asegurarme de ir al “número” a la hora del recreo ya que estaba prohibida, como comenté antes decirle "baño".
Otra situación que recuerdo es que cuando iba a terminar primero de primaria; me vi. en el patio del colegio con la monja que le decía a papá “su niña es muy juiciosa en todas las materias y muy formal pero no va a poder pasar a segundo pues le va muy mal en matemáticas, no la regañe pero es mejor que repita año". Recuerdo que lo que pasaba es que me asustaba mucho salir al tablero y me bloqueaba para las matemáticas. Yo sumaba con los dedos por varios años. Seguí ganando los años porque me iba bien en las otras materias.
Más circunstancias que ahora me parecen extrañas. Cuando íbamos de paseo a la finca del colegio nos advertían que para bañarnos en la piscina lleváramos una blusita o camiseta o no nos dejaban entrar a la piscina con sólo el vestido de baño y éramos niñitas de 9 o 10 años, las del grupo. A mí se me quedó la blusita y no me dejaron entrar al agua. Es que nos insistían tanto sobre la pureza y que si éramos consagradas a María no podíamos colocarnos ni sisa ni escote. Y usar blusita con el vestido de baño aunque fuera en otra piscina que no fuera de la finca del colegio. Solían en esa época ser muy rígidas las religiosas. Mucho cuidado en hacer nada impuro y yo creía firmemente que si me miraba en un espejo mi cuerpo desnuda era un gran pecado y no lo conocí hasta grande.
Yo era bastante tímida y por la época que se comenzó a usar la cola de caballo o los cholitos o trenzas yo tenía el cabello corto y ya todas las niñas estaban a la moda entonces cuando pude hacerme una pequeña colita de 5 cms Llegué me coloqué en una fila y me sentía tan extraña, avergonzada y atrevida por hacerme tan apetecida colita.
Yo creo que no salía al tablero pues en mucho tiempo no aprendí a hacer sumas de memoria era tanto el susto que creo que la monja me eximio de salir. Cuando nos llamaban no por el nombre sino por el número a dar la lección y la monja sacaba de una bolsita un número de 1 a 50 que correspondía al número de niñas que había en el salón. Me palpitaba el corazón y sí decían mi número, creo que con susto y temblor lograba decir la lección ya que yo era muy estudiosa.
Al comenzar las clases después de rezar nos llamaban a lista y contestábamos presente, ahí es que íbamos aprendiendo los nombres de las niñas. Éramos tantas que con muchas no me llegaba a hablar ni era mis amigas, solo compartía con unas pocas. Tampoco lograba aprenderme tanto nombre al ser utilizado más el número para llamarnos a dar la lección y era al azar porque la monja introducía su mano en un recipiente con los números y cada niña le correspondía uno. Si alguien molestaba le decían mirándola “niña” o a veces el nombre para llamarle la atención. Una monja que tuve la fortuna de tener por dos años como directora del grupo era muy amble y nos llamaba dirigiéndose al grupo a veces “angelitos”. No la olvido, se llamaba Consuelo de Jesús. La recuerdo con cariño ya que nos trataba mejor que otras monjas.
En una ocasión se me cayó una banca muy pesada que estaba en uno de los patios de recreo sobre el pie y me reventó el dedito pequeño. Fue mucho el dolor pero me aguanté sin decir nada y cuando llegué a la casa estaba pegada la media por la sangre que había estancada allí. No recuerdo como fue el tratamiento pero debió ser algo difícil de soportar al caminar.
Otras cosas de mi vida en el colegio y de mi vida familiar fueron agradables, como el compartir con amiguitas y divertirnos con los juegos de la época, que eran bastante distintos y sencillos, ni televisión hasta los 10 años, ni computador u ordenador, tampoco videojuegos. Mucho fuego al aire libre con pelotas, cuerdas, muñecas, cocinitas y roles de hacer de mamá de maestra o de manejar la tiendita. Jugar a la pelota algo así " o a sin moverme, sin reírme, con ésta mano, con la otra...y se seguían las instrucciones de memoria del movimiento de la pelota,." Policías y ladrones", el juego" del gato y el ratón", ¿lobo estás? Otros eran jugar a las escondidas, a la estatua, el imitar a personajes para que se le identificara; los pequeños gozábamos con los juegos de rondas como el "mate rile rile ro" y" que pase el rey". Diversos juegos de mesa como e dominó, estrella China, naipes, rompecabezas, el parqués, etc. Algunos se consiguen todavía.
El gato y el ratón y entonces hacíamos un círculo y con una cancionista que decía: a que te cojo ratón, a qué no gato ladrón; vamos una apuesta a un chicharrón y comenzaba el juego de no dejar ser atrapado por el gato.
El escondite era rico porque dejábamos a alguien contar hasta 20 y nos escondíamos bien y decíamos estás tibio o caliente si ya se acercaba para guiarlo un poco.
El adivinar películas o personajes era otro juego, la gallina ciega que se jugaba tapando los ojos con un pañuelo y se le decía: gallinita ciega que se te ha perdido. El vendado decía: una aguja y un dedal y le decìan pues da 3 vueltas y luego el trataba de coger a alguien que luego quedaba de gallina ciega.
Los policías y ladrones al aire libre era de persecución. Las rondas cantando por ejemplo "El patio de mi casa es particular se moja y se seca como los además, agáchate y vuélvete a agachar y entonces se hacía los movimientos al son de la canción.
El pim pom era otro juego donde se necesitaba tener la mesa, raquetas y la pelotica.
Los zancos que nos los hacía el hermano mayor o el papá; jugar a la cuerda era divertido, así como a la celosa o rayuela que se pintaba en el andén o acera de la casa o patio con tiza y se daban salticos para llegar a la meta y utilizando una cáscara de plátano.
Los niños jugaban con hermosas bolitas o canicas de vidrio y colores hermosos y pulsaban con el dedo pulgar y era de puntería.
Juegos de roles como a la escuelita, a la tienda, comiditas y a ser mamás era algo muy interesante y divertido.
Nos disfrazábamos también o jugando a interpretar el rol de príncipes los hombres las niñas princesas o a ser la cenicienta o el hada madrina. Interpretábamos también otros cuentos como a Peter Pan y era algo bien educativo el hacer los roles porque teníamos que saber el cuento y actuar y nos tocaba dirigirnos nosotros, aunque alguien destacaba como líder y mi hermano Alberto era siempre el galán.
Nos contaba Alberto, cuentos inventados interminables escuchábamos algunos primitos embelesadoseran improvisados y duraban hasta 3 días y lo escuhabamos hasta una hora. La tía Clarita con sus cuentos o pretendidas historias de espanto nos gustaba mucho pero luego en la noche teníamos miedo de dormir.
Otro juego que nos atraía mucho, era el hacer un círculo con sillas y comenzaba una música, comenzábamos a bailar y cuando se decía que pare la música y paraba nos teníamos que sentar y el que quedaba de pié porque faltaba una silla, tenía que pagar una pena.
También jugábamos a imitar lo que el otro hacía totalmente y nos divertíamos bastante. Otro juego era con una cuerda y hacíamos figuras con la compañerita y nos volvíamos muy hábiles en ello.
En casa mucho tiempo con los papás, que conversaban bastante con nosotros y 7 hermanos para jugar, discutir, y pelear. Muchos primos y visitas a las casas de ellos y jugar en el patio o el solar donde había árboles de mango de naranja y jardín. Recuerdos agradables del amor que nos brindaban los tíos y especialmente las tías Clarita y Margarita; eran tiernas y muy generosas en daarnos en Navidad regalos, lo mismo que otros tíos.
Reuniones en casas de campo. Algunos Domingo nos llevaban a un Parque que se llamaba “El bosque de la Independencia” lo que es hoy el "Jardín Botánico" allí montábamos en burro, en la lancha por el lago. Los caballitos mecánicos, columpios, balancines y carritos chocones. etc.
Me fascinaba leer las revistas de caricaturas de hermosos colores; el Pájaro loco, la Pequeña Lulú etc. que a Silvia una prima el papá le compraba por cantidades. Nos gustaba mucho leer las caricaturas que salían en el periódico, "El Colombiano"
La radio que escuchábamos después de cenar en la noche eran programas dirigidos por nuestro papá. Recuerdo que aprendíamos mucho con las aventuras de Don Cuákero. Nos fascinaba también novelas que escuchaban nuestros papás; era la de las 7 y 1/2 de la noche después de cenar algo que nos emocionaba bastante escuchar con nuestros papás. No había sino un gran radio cuando estaba pequeña, y era bastante apetecida y podíamos escuchar emisoras de otros países y de radioadicionados. A veces se presentaban discusiones o altercados porque alguien encendía la radio y colocaba la emisora que él quería escuchar. Era una especie de control (al que logre llegar primero), no pasaba por nuestra mente que vendría otra clase de controles. Por supuesto intervenía nuestro papá o mamá si estaban por ahí, si alguien llevaba mucho tiempo le decían que otro lo podía manipular y aprovechábamos que alguien fuese al baño o al teléfono y nos apoderábamos del radio.
Pocas veces quedábamos solos con las empleadas de la cocina y de la dentrodería como llamábamos a la que arreglaba la casa y nos cuidaba. Esto sucedía más en las noches dos veces en la semana que nuestros padres iban al cine a las 9 y ya estábamos acostados.
Papá escribía mucho y muy bien en prosa y poemas. Tengo un poema que me hizo al cumplir seis años y es hermoso. Luego lo coloco acá en el Blog. Escribía en su vieja máquina de escribir, utilizando dos dedos pero con gran rapidez. No había forma de borrar los errores pero era genial poder escribir así y nos gustaba verlo trabajar en sus escritos.
También lo recuerdo muchísimo con su cámara "Rolleiflex" tomándonos fotos en blanco y negro y colocándolas en el álbum familiar.
A mamá la recuerdo pintando en tela y al óleo hermosas carpetas con flores, que no se desteñían al lavarlas. Unos pañuelitos con muñequitas también.
Al óleo pintaba muy bien cuadros famosos, como la "pequeña lectora" "Romeo y Julieta", "La Inocencia". Era magnifica copiando.
También pintaba al natural o sea colocaba flores en floreros y pintaba quedándole igual otras veces distinto pero hermosos óleos que mandaba enmarcar. También hacía hermosas flores de papel crepé. Siempre la recuerdo muy activa y además creativa.
Nos hacia hermosos vestidos, blusas, y pantalones para los paseos y sobretodo el estrén de la Semana Santa.
Le fascinaba tener matas en los patios y el solar y cuidarlas y dirigir a un jardinero en su labor.
No disponíamos de muchos libros pero recuerdo el gran diccionario la enciclopedia “El tesoro de la juventud” la cual tenía muchas cosas interesantes. Papá compraba la revista "Selecciones" nos gustaba mucho.
También fue maestro e instructor escolar, nos parecía muy inteligente porque contestaba a nuestras preguntas, y nos ayudaba a redactar composiciones que nos colocaban como tarea y el estimulaba nuestra imaginación para aprender, ayudándonos algo en las tareas ya que no había Internet como ahora.
Llevaba el periódico “El Colombiano” que ya él había leído y el primero que lo recibía podía leer las caricaturas. Se recostaba unos minutos después del almuerzo para llevarnos al colegio ya que era doble jornada escolar.
El solar era tan grande que tenía árbol de naranja dulce, agria, guayabas y dos de mangos que nos gustaba comer verdes con sal. En uno de los 3 patios había viñedo que venía desde el solar y tapaba todo el patio al pié de la cocina que era sin puerta y bien antigua.
Recuerdos agradables de salir en familia a visitar poblaciones o pueblos con sus Parques donde vendían frutas era delicioso y el bañarnos en las quebradas y pescar (recuerdo una vez que me alegre mucho cuando pude agarrar un pescado de unos 15 cms).
A papá que fué Secretario Admininistrador de la CRUZ ROJA le facilitaban los Domingos que saliamos hacia pueblos una camioneta donde se podían acomodar hasta 11 personas y era muy formal Marcos el chofer. Hasta la empleada nos acompañaba le gustaba pasear y ayudaba a mamá.
Los fiambres que comíamos cerca a las quebradas frías pero muy sabrosas. Pura comida porque en esa época no recuerdo ni papitas fritas de paquete, mecato parecido. Llevábamos gaseosas Postobòn o Luz y comíamos con mucho apetito sentados alrededor de un mantel de cuadros y al pié de una quebrada.
Buscábamos moritas silvestres que comíamos sin lavarlas; y para ir al baño nos tapaban con toallas en plena manga o rastrojo donde no estuviera la quebrada cerca.
Salíamos los viernes a visitar a los abuelos paternos o maternos o también el sábado o el domingo sino bahía paseo. Visitábamos a los tíos los viernes o nos reuníamos cuando veíamos cine porque un tío tenía proyector y alquilaba películas. También nos filmaban en blanco y negro y veíamos después el rollo de la película y esas películas existen y son graciosas porque eran no como ahora sino en blanco y negro y no se escuchaba la voz. Las hemos visto porque fueron pasadas a una memoria o algo así para poderlas ver en una pantalla.
Papá nos contaba de su época de la niñez en Don Matías y luego su llegada a Medellín. Fueron 12 hijos en total pero algunos fallecieron jóvenes de tijo dos y uno del corazón. El nos narraba cosas divertidas, interesantes y también de cómo era la vida cuando estaban pequeños tan distintos y su llegada a Medellín para comenzar carreras Universitarias. Su noviazgo con mamá. Nos mostraba escritos que le hacía muy hermosos y sus poemas.
Se amaban profundamente mis padres y se tuteaban de lo lindo entre los dos, lo que no hacíamos nosotros, eso era de vos, de usted pero nos gustaba el trato de ellos tan particular.
Compartíamos mucho en familia: durante el desayuno, el almuerzo y la cena era algo muy especial donde todos estábamos generalmente juntos, nos servía una empleada y eran platos ricos, variados y no faltaba la leche con el dulce, el merengue o el arequipe. Tampoco faltaba la sopa y el arroz, carne y verdura, y algún tubérculo. Se me olvidaba la "arepa" redondas para el almuerzo y la cena, las delgadas para el desayuno, ésta con mantequilla y quesito. La empleada de la cocina se levantaba a las 5 y 1/2 para moler el maíz que tenía cocido del día anterior y luego amasaba, armaba y asaba las arepas por cantidades redondas para el almuerzo y delgadas para el desayuno, éstas últimas las comíamos con mantequilla y quesito. La grasa sí mucha porque se freía carne de cerdo y ese aceite se reutilizaba y se volvía cada vez más negro.
No se tenía conciencia de que el cigarrillo era malo fumarlo delante de las personas y como niños nos acostumbràmos a recibir ese humo.
En tiempos de mi niñez, no teníamos sino un solo teléfono y era colgado a la pared, ya se puede decir que antiguo, años más tarde podíamos tener una extensión y como estaba en una alcoba lejos del otro teníamos mucho cuidado de que no nos fueran a escuchar por la otra línea. Podíamos hacer llamadas largas o visitas porque no era caro el servicio telefónico. Hacíamos bromas como el llamar a decir que se había ganado un viaje o algo por haber escogido al azar un número y era el feliz ganador. Otras bromas que ya no recuerdo también. Los inalámbricos, tampoco existían ni el teléfono celular o móvil. Cuando teníamos acceso a otro radio o al transistor que era pequeño radio de pilas nos alegrábamos mucho.
No se conocían fotocopiadoras ni menos el computador u ordenador, el correo era "postal" y se recibía en la casa generalmente o en apartados.
Las cámaras eran grandes al menos la de mi papá marca "Rolleiflex" de cajón y estuche de cuero. Salían en esa época las fotos en blanco y negro; y como ya les conté, nos tomaba muchas fotos.
La radiola nos llegó un día con sus discos grandes, y medianos pequeños y años después en la radio comenzó el estéreo o lo que es hoy el FM. Eran pocas emisoras y dos cadenas radiales CARACOL y RCN TODELAR que tenían sus radioteatros. allí se presentaban artistas nacionales e internacionales, humoristas y aficionados. Emisoras AM recuerdo: La voz de Medellín, Caracol, Clarín que pertenecían a Cadenas de Radios Nacionales, Emisora siglo 20, Emisora Radio Colibrí, Radio Claridad, La voz del Triunfo, La voz de las Américas, Radio Sutantenza, Creo que etaba la Cultural de la Universidad de Antioquia. Recuerdoa a locutores como Carlos Mejía Saldarriaga y Baltazar Botero. A Laura Lopez.
La televisión llegó, cuando yo tenía 10 años y comenzó en blanco y negro, con unas pocas horas de programación y dos canales y se fue incrementando el tiempo y colocando nuevos canales poco a poco. La de color si fue mucho más tarde.
El cine en el Teatro Junín, Lido, María Victoria y el Opera y algunos ofrecían matinales infantiles los domingos pagando con dos empaques de chicles y era rico ir a las 11 al cine, cuando no salíamos al campo. En semana el miércoles femenino en uno de los teatros a las 5 de la tarde a un precio muy favorable y las niñas y jóvenes íbamos de uniforme ya que algunas veces nuestros padres nos dejaban salir del colegio para el teatro. Eran los miércoles femeninos con películas muy sanas. Nos acostábamos tarde para poder hacer las tareas para el jueves.
Yo acompañaba a mi hermana junto con su novio a la zarzuela cuando había temporada en el Teatro Junín y me gustaba mucho. Caminábamos hasta el Teatro y llegábamos caminando a las 10 u 11 de la noche.
Mis padres nos llevaban al Circo, a la Ciudad de hierro y al Carnaval en el hielo y nos divertía mucho cuando llegaban esas temporadas o eventos.
Me tocó usar el Tranvía para ir al barrio Prado donde mis abuelos. El bus y taxi con nuestros padres. Caminar por Junín por el Centro que no era peatonal pero estaba el Astor, El ley, otros lugares donde descansar y tomar un rico sorbete, ya que no existían los Centros Comerciales. El Sears era el almacén grande y el Ley y Caravana en el Centro. El Edificio más alto creo que era Fabricato cuando estaba pequeña, les colocaban letreros de colores y los encendían desde las 6 de la tarde. Las casas, iluminadas cada uno con bombillos que no dañaban los muchachos.
El circo y el festival sobre el hielo eran otros programas a los que papá y mamá nos llevaban en familia y lo disfrutábamos mucho.
Las salidas a fiestas o bailes s eran con compañía de hermanos mayores. Los novios recibidos primero en la puerta, luego por la ventana y después en la sala con puertas abiertas y pasando nuestros padres y hermanos por ahí.
Cuando estábamos pequeños las visitas comenzaban a hablar cosas que no podíamos oír nos mandaban para atrás a jugar porque, eran conversaciones de mayores.
Nos decían que los niños los traía la virgen y los el Niño Dios nos traía el regalo de Navidad debajo de la almohada o sí era grande al lado de la cama.
No sé nos ocurría por años cuestionar nada, hasta que alguien más grande nos contaba la verdad sobre las cosas.
Los tíos y primos eran muy importantes. Nos reuníamos en vacaciones en una finca varios primos y jugábamos a Peter Pan o la Cenicienta etc. y dramatizábamos los personajes y mi hermano Alberto era el galán ya que otros estaban más pequeños. Alberto nos inventaba unos cuentos que podían durar una hora y al otro día lo seguía y nos admiraba tanta imaginación.
Los hombres en general eran muy atentos con las mujeres y aún con las niñas; cuando íbamos caminando por el andén nos daban el paso para que quedáramos más seguras y no cerca la calle y en el transporte público llamado en mi tierra buses se levantaban de su asiento y nos daban el puesto para estar sentadas. Nos daban la mano para subir a los automóviles. En escuelas y colegios teníamos materia de Urbanidad de Carreño. Había más seguridad en las calles y la vida era mucho más sencilla y sosegada. Nuestra casa tenía portón y contra portón y dejábamos abiertas las puertas o puerta mientras jugábamos en el andén o acera.
A los 15 años papá me regaló 3 libros "¿Quién nos contestará?", Joven así" y "Joven de carácter" preciosos libros que me contestaban, en forma muy delicada y sencilla, preguntas que me hacía, otras que no me hacía y me enseñaba otras cosas que no conocía sobre lo que me pasaba en mi adolescencia y en mi cuerpo.
Lo curioso fue que no lo conversaba con mamá ni mucho menos con papá pero le decía que me gustaban mucho los libros que me regalaba. Llenaba un vacío por la no información sexual que había tenido hasta el momento ya que de eso no se hablaba lo cual generaba mucha confusión.
Había mucho respeto hacia los papás a veces contestábamos a papá "Sí señor", "no señor".
¡Qué distinta era la vida entonces y cuántos recuerdos del ayer!
Cosas buenas muchísimas y otras han mejorado por el mismo desarrollo en todos los aspectos ha dispuesto las cosas para que el contacto con los padres y su compañía disminuya además de generarse en ésta época cierta clase de problemas en las familias. Por un lado los niños están más informados pero al mismo tiempo menos conectados con vínculo familiar. La familia era muy importante y los matrimonios casi no se separaban por lo que parecía y tenían muchos hijos. Una vecina de la misma cuadra tenía 18 hijos. Pero ahora las familias son muy reducidas y cosa como " La libre expreción de la personalidad" y otras clases de ideas que hay han estimulado mucho la rebeldía de algunos hijos y los niños a veces muy solos con una empleada mucho tiempo sea ha perdido mucho del vínculo familiar y relaciones con tíos y primos. Mucho desarrollo técnologico pero distanciamiento también. Antes estaban más presentes los padres y había más disciplina y sabían que estabámos ocupados en estudiar y jugar ya que no nos absbía el tiempo la Television, Internet ni videojuegos.
Podría seguir y seguir con anécdotas pero por ahora dejemos hasta acá. Trae cierta nostalgia recordar tantas cosas, pero además podemos ver bastante diferencia con todo lo que se vive hoy.
Cuando me acuerde de más cosas vuelvo con ellas.
Medellín, año 2.010 Virginia
Con cariño Virginia
Una anotación son cositas intimas, graciosas, y ademàs extrañas para los muy jóvenes que viven una vida tan distinta. Distintos juegos, una tecnología bièn distinta, el ambiente familiar también diferente. 
ALBUM FAMILIAR
Fotos vijitas de mi niñez
Recuerdos del pasado




1 comentario:

Virginia dijo...

Otras cosas que quiero anotar:
El transporte bién distinto ya que no había semáforos ni se necesitaban y no había trancones, pocas motos y existía el tranvía con 3 rutas creo. Luego ya lo quitaron y llegaron unos buses más bién pequeños como para 40 personas y luego buseticas.
Me tocó montar en tren ese viejito que llegaba hasta Puerto Berrío. También se podía llegar hasta la Estación Limón y se pasaba por el Tunel de la Quiebra. Sonaba rico el tren pero mucho humo echaba. Era a base de carbón el combustible. Una amiga falleció en un accidente de tren durante un paseo de colegio