jueves, 12 de diciembre de 2013



Sin Jesucristo y sin la cruz no hay Navidad.
Su cuna fué humilde y su cruz vergonzosa pagando por los suyos el pecado 
con el mayor precio el de su preciosa sangre.
No es Noél, ni los Reyes, tampoco los regalos, ni las luces o festejos mundanos el centro de la Navidad. Es Jesucristo el mejor regalo para los suyos. 

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